Por Belén Monclús
Profesora agregada Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad,
Universidad Autónoma de Barcelona.
Excelentísimas autoridades,
Presidenta de la Asociación Española de Investigación en Comunicación,
Presidenta del Comité Organizador de la Universidade de Vigo,
queridas y queridos colegas:
Hoy tengo el honor y la enorme responsabilidad de pronunciar esta laudatio en reconocimiento a la doctora Rosa Franquet, catedrática de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universitat Autònoma de Barcelona, investigadora imprescindible en el campo de la comunicación y, para muchas personas -como yo-, maestra, referente y compañera profundamente admirada y querida.
Si me permiten, quisiera comenzar con un símil. Convendrán conmigo en que esta dalia posee una belleza extraordinaria y, tal vez, para algunos una apariencia delicada. Sin embargo, la dalia simboliza la diversidad, la creatividad, la originalidad, la elegancia y la firmeza de carácter; es la flor de la transformación, emblema de la fortaleza interior y de la capacidad de superar las dificultades. La dalia roja carmesí, además, encarna la pasión, el coraje, la fuerza y la determinación.
Y son precisamente todas estas cualidades las que definen tanto a la académica como a la persona de Rosa Franquet. Pasión, coraje, fuerza y determinación en su defensa inquebrantable de los derechos fundamentales, de la democracia, de la libertad y de la igualdad entre mujeres y hombres. Desde muy joven demostró una valentía poco común: abrió caminos, quebró techos de cristal y allanó el tránsito para quienes vinimos después. Su trayectoria científica, institucional y universitaria constituye uno de los itinerarios más sólidos, coherentes y brillantes de la investigación en comunicación, no solo en España, sino también a nivel internacional.
De pequeña quería ser exploradora. Y, en efecto, exploró la comunicación desde perspectivas muy diversas, siendo pionera en ámbitos como los estudios sonoros y los estudios de género. Tanto su trayectoria académica como su calidad humana son, sencillamente, extraordinarias.
Nuestras vivencias personales nos definen y nos marcan. En el caso de Rosa, su valentía, su fortaleza y su talante luchador se forjaron desde una edad muy temprana. Con tan solo 17 años —cuando la mayoría de edad se alcanzaba entonces a los 21— se emancipó y comenzó a sostenerse por sí misma. Practicó hockey, un deporte poco habitual entre las jóvenes de aquella época, de hecho, su equipo llegó a ser campeón de España. Y mientras trabajaba para garantizar su independencia y subsistencia, cursó sus estudios universitarios y aprendió taekwondo, otra disciplina deportiva poco frecuente entre las universitarias de entonces. Como pueden apreciar, desde el inicio, su trayectoria vital estuvo marcada por la determinación y la ruptura de convencionalismos.
Se licenció en Filosofía y Letras (Geografía e Historia) en 1977 en la Universitat Autònoma de Barcelona, en 1982 se licenció en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco y en 1984 se doctoró en la UAB con la máxima califación, cum laude. Su tesis sobre la radiodifusión en Cataluña es una de las contribuciones fundamentales en la creación y cimentación de los estudios sonoros en España.
En el curso 1981-82, se incorporó a la Facultat de Ciencias de la Información -ahora de la Comunicación- como docente de radio y televisión en el Departamento de Tecnología de la Información (posteriormente Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad). Desde entonces, ha desarrollado durante 44 años una trayectoria académica inseparable de la UAB, institución a cuya consolidación contribuyó activamente desde sus primeros años.
Porque hablar de Rosa Franquet es hablar de esa generación pionera que no solo impartió docencia e impulsó la investigación, sino que además tuvo que imaginar, construir, defender y dignificar los estudios de comunicación en un momento en que estos todavía reclamaban reconocimiento académico y científico dentro de la universidad española.Inici del formulari
Sus primeros años académicos transcurrieron en un contexto universitario profundamente masculinizado y caracterizado todavía por estructuras muy rígidas. En ese entorno, Rosa Franquet supo abrirse camino con inteligencia, rigor y una extraordinaria capacidad de trabajo. Demostró muy pronto que la excelencia académica no entiende de géneros. Fue la primera mujer en obtener una titularidad en el área de Comunicación Audiovisual y Publicidad en España y, posteriormente, en 1991, la primera mujer catedrática en esa misma área de conocimiento.
De hecho, en su oposición a cátedra —ante un tribunal compuesto íntegramente por académicos— fue especialmente osada al presentar una investigación con perspectiva de género titulada La mujer, sujeto y objeto de la información radiotelevisiva. A partir de una beca del Instituto de la Mujer, analizó las rutinas productivas de la radio y la televisión públicas y puso de relieve los sesgos de género presentes en las redacciones. En una época en la que estas cuestiones apenas tenían reconocimiento académico, aquella investigación contribuyó a otorgar rigor y visibilidad científica a este ámbito de estudio.
Además de ser pionera al introducir una mirada crítica y feminista en la investigación académica, su trayectoria científica se ha articulado también en torno al estudio de áreas emergentes del periodismo y de la comunicación audiovisual.
A finales de los años 80’ y comienzos de los 90’, Rosa Franquet supo anticipar con notable lucidez el profundo impacto que las tecnologías digitales y los nuevos entornos multimedia tendrían sobre la comunicación y las industrias culturales. En esos años, investigar en estos campos resultaba especialmente difícil por la escasez de recursos y ayudas y, aun así, ella apostó decididamente por abrir caminos nuevos y explorar territorios emergentes.
Mientras muchas aproximaciones académicas seguían centradas en modelos tradicionales, ella dirigió su mirada hacia los nuevos formatos interactivos, la radio digital, la convergencia mediática y las transformaciones derivadas de la digitalización, y más recientemente, de la Inteligencia Artificial. Y lo hizo no desde el entusiasmo tecnológico acrítico, sino desde una mirada compleja, rigurosa y profundamente consciente de las implicaciones culturales, sociales, económicas y democráticas de esos cambios. Su atención siempre ha estado situada en la vanguardia. Precisamente, esa capacidad para anticipar cambios y formular preguntas relevantes constituye una de las señas de identidad de su pensamiento académico.
Entre sus múltiples contribuciones, merece una mención especial su papel en la creación e impulso el GRISS —el Grup de Recerca en Imatge, So i Síntesi—, reconocido por la Generalitat de Catalunya como grupo de excelencia desde 1994 y por la Dirección General de Universidades desde 1996. El GRISS fue uno de los primeros grupos consolidados de en comunicación en nuestro entorno y se convirtió en un referente nacional e internacional gracias a una visión interdisciplinaria y profundamente innovadora. Rosa Franquet fue su directora de proyectos durante más de 3 décadas.
Es desde el GRISS, dónde dirigió y participó en más de 14 proyectos competitivos I+D, impulsó investigaciones pioneras sobre radio digital, televisión interactiva, entornos crossmedia, convergencia audiovisual y transformación de las industrias culturales. Fue responsable nacional del proyecto europeo “Frequency Band Forum DAB in Europe” en 1992, participando activamente en los debates más avanzados sobre el futuro de la radio digital europea o como responsable de investigaciones en Estados Unidos, Inglaterra o Australia. Obtuvo financiación para la formación de profesionales en sectores punteros de las tecnologías de la información y la comunicación auspiciados por el Fondo Social Europeo, el programa MEDIA o el proyecto H2020 Pace-Net Plus (Pacific-Europe Network for Science, Technology and Innovation), en el que participó como experta nacional. Su trabajo contribuyó a situar la investigación española en comunicación dentro de los grandes debates internacionales sobre digitalización y cambio tecnológico.
Su dimensión internacional se ha visto reforzada asimismo por sus estancias en universidades de reconocido prestigio en Estados Unidos, Australia, Reino Unido y América Latina como la University of California (Berkeley), la Goldsmiths University of London, la University of Melbourne, el Royal Melbourne Institute of Technology (RMTI University), la University of California Davis, la San Francisco State University, la Universidade de Sao Paulo, la Faculdade Cásper Líbero, la Universidad Iberoamericana en México, la Universidad Continental de Perú o la Universidad Adolfo Ibáñez en Santiago de Chile.
Su proyección internacional nunca fue entendida como un mérito individual, sino como una oportunidad para abrir la universidad española al mundo y para establecer redes de cooperación científica duraderas. Esa capacidad para conectar instituciones, personas y proyectos constituye otro de los rasgos más admirables de su trayectoria.
Esta intensa actividad investigadora se ha traducido en una sólida producción científica de cerca de ochenta y cinco publicaciones (hasta ahora) entre libros, capítulos y artículos, hoy referencias fundamentales para comprender la evolución contemporánea de los medios.
Quizás lo más admirable de su trayectoria intelectual es esa mirada investigadora capaz de integrar dimensiones tecnológicas, políticas, sociales, culturales e industriales en el análisis de los medios de comunicación. Esa misma actitud crítica y comprometida guió también su práctica profesional como comunicadora: desde su labor como redactora de la revista feminista Dones en lluita, hasta su impulso a las radios libres —entre ellas la pionera Ona Lliure— o su trabajo como subdirectora del programa Comunicación en Radio 5.
Quienes han trabajado con Rosa Franquet coinciden en destacar no solo su extraordinaria capacidad intelectual, sino también su generosidad académica. Además de su actividad docente, ha dirigido diversos programas de doctorado y Másteres en la UAB. Merece destacar especialmente la creación y dirección del Máster Europeo en Comunicación Interactiva, Telecomunicaciones y Multimedia (1994-1999), financiado por la Unión Europea, una iniciativa pionera en España en un momento en que la comunicación multimedia apenas comenzaba a desarrollarse.
A lo largo de los años ha dirigido una veintena de tesis doctorales, acompañando así a numerosos investigadores e investigadoras en el inicio de sus carreras. Dirigir una tesis doctoral no consiste únicamente en transmitir conocimientos metodológicos o supervisar una investigación. Implica acompañar procesos humanos, fomentar vocaciones, enseñar a pensar críticamente y transmitir una determinada ética del trabajo intelectual. Y en esa tarea, Rosa Franquet ha sido una maestra excepcional. Muchas de las personas formadas bajo su dirección ocupan hoy posiciones relevantes en universidades e instituciones de investigación. Ese legado humano y académico constituye también una de las contribuciones más valiosas y perdurables de su carrera.
Ha desempeñado una labor fundamental también en la gestión universitaria. Y conviene subrayarlo, porque quienes conocen la universidad saben bien que construir instituciones sólidas exige una dedicación silenciosa y constante, muchas veces poco visible, pero absolutamente esencial. Rosa Franquet ha asumido responsabilidades de enorme relevancia con un sentido ejemplar del deber institucional. Ha sido en diversas ocasiones directora de departamento, vicedirectora, coordinadora académica y de titulaciones de postgrado, responsable de laboratorios y miembro del Consejo Asesor de Igualdad y Diversidad de la UAB, entre otros cargos. Formó parte de múltiples comisiones académicas, así como de tribunales y órganos de evaluación dentro y fuera de la UAB, siendo evaluadora en diversos programas y agencias nacionales y europeas de investigación, calidad y evaluación universitaria, así como en procesos de acreditación y evaluación de títulos de grado y posgrado.
Desarrolló todas estas actividades, siempre entendiendo la gestión no como un ejercicio de poder, sino como un servicio a la comunidad universitaria.
Otro aspecto especialmente significativo de su trayectoria ha sido su capacidad para conectar la universidad con el mundo profesional y las transformaciones de las industrias culturales. En este sentido, cabe destacar su labor como delegada ejecutiva del Premio Möbius Barcelona Multimedia entre 1995 y 2002, una iniciativa impulsada por el PRIX MOBIUS INTERNATIONAL DES MULTIMÉDIAS y la Unión Europea para promover contenidos interactivos de calidad en la Península Ibérica. Fue precisamente en ese contexto donde tuve la oportunidad de conocer a Rosa Franquet durante mi etapa predoctoral. También fue miembro del Consejo de la Fundación de Industrias de la Información de la UAB que impulsó una maestría internacional online con el Instituto de Postgrado y Santillana Formación. Aquellos y otros proyectos permitieron tender puentes entre la creación, la innovación tecnológica y la universidad, demostrando una vez más la capacidad de Rosa Franquet para situarse en los espacios donde se estaba construyendo el futuro.
Ha sido también una figura esencial en la consolidación institucional de la investigación en comunicación a través de sus presidencias en la Societat Catalana de Comunicació y en la Asociación Española de Investigación de la Comunicación. En ambas instituciones impulsó la paridad en sus estructuras y acciones siempre que fue posible, promovió espacios de encuentro académico y revistas científicas de calidad, y favoreció el desarrollo de nuevas generaciones de investigadores e investigadoras. También forma parte de otros organismos internacionales como las asociaciones IAMCR y ECREA, el Comité Asesor del Observatorio de Cultura y Comunicación de la Fundación Alternativas y de diversas asociaciones profesionales como l’Associació de Dones Periodistes del Col·legi de Periodistes de Catalunya y del propio Colegio de Periodistas de Cataluña.
Una vida dedicada a la Academia que le ha sido reconocida con diversos premios: Premio de investigación del Consell de l’Audiovisual de Catalunya en 2004 por un trabajo colectivo que lideró, Premio a la trayectoria de la Associació de Dones Periodistes del Colegio de Periodistas de Cataluña en 2024 o el reconocimiento académico a su trayectoria otorgado en 2022 por el grupo TECMERIN de la Universidad Carlos III de Madrid.
Hoy nos reunimos en este emblemático edificio, la Casa Consistorial de Pontevedra, para rendir homenaje a una figura imprescindible de la comunicación en nuestro país. Una mujer valiente, fuerte e independiente, cuya trayectoria intelectual, académica e institucional ha contribuido decisivamente a consolidar los estudios de comunicación en España, Europa e Iberoamérica. Rosa representa el rigor, la excelencia y una concepción profundamente humanista de la universidad.
A lo largo de toda su trayectoria ha demostrado una integridad poco común y una firme fidelidad a sus principios. Nunca ha evitado defender aquello que consideraba justo, incluso cuando hacerlo podía ocasionarle incomprensiones o dificultades personales e institucionales. Esa valentía ética constituye, sin duda, uno de los rasgos más admirables de su personalidad. Rosa pertenece a esa estirpe de académicas y académicos que entendieron el pensamiento crítico no como una pose intelectual, sino como un compromiso auténtico con el conocimiento, la justicia y la responsabilidad pública de la universidad.
Quienes han trabajado y compartido vida con ella conocen también su enorme calidad humana: su generosidad, su capacidad de escucha y su constante disposición a acompañar y ayudar a colegas, estudiantes y amistades. Ha sabido construir comunidad universitaria desde el respeto, la lealtad intelectual y el compromiso igualitario.
Al reconocer hoy su trayectoria, reconocemos también una determinada idea de universidad: una universidad crítica, abierta al mundo, comprometida con la investigación rigurosa, más igualitaria y consciente de su responsabilidad social. Reconocemos asimismo a toda una generación que contribuyó decisivamente a situar los estudios de comunicación en el mapa internacional de la investigación científica.
Pero, sobre todo, reconocemos a una mujer que ha dedicado su vida a pensar, enseñar, investigar y construir universidad con una pasión admirable.
Querida Rosa,
tu trayectoria constituye un ejemplo luminoso para las generaciones presentes y futuras. Has sabido combinar excelencia científica, vocación docente, capacidad de gestión y compromiso humano de una manera verdaderamente excepcional.
Por todo ello, hoy queremos expresarte nuestra admiración, nuestro reconocimiento y nuestra profunda gratitud.
Gracias por tu inteligencia generosa, por tu valentía pionera, por habernos abierto caminos.
Y gracias, sobre todo, por haber demostrado durante más de 4 décadas que la verdadera grandeza académica reside no solo en el conocimiento, sino también en la capacidad de compartirlo y ponerlo al servicio de una universidad y de una sociedad mejores.
Muchas gracias.
