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Rigor, rutinas y puntos ciegos del periodismo de salud frente a la desinformación
Objetivos de la investigación. Comprender la percepción de los periodistas especializados sobre la desinformación mediática en temas de salud, considerando aspectos como su frecuencia, retos, actores implicados y posibles soluciones.
Estado de la cuestión. La creciente presencia social de mensajes engañosos o desinformativos sobre salud amenaza la calidad de vida y el bienestar, sobre todo de las personas más vulnerables ante la manipulación. Si bien los desórdenes desinformativos tienen como caldo de cultivo principal las redes sociales, también hay significativos ejemplos de periodismo sin el suficiente rigor. En sentido inverso, apuntalar la calidad de la labor periodística especializada en salud supone un dique de contención contra la incertidumbre y los riesgos que genera la marea desinformativa.
Hipótesis y metodología. Para profundizar en la percepción de los periodistas de salud sobre la desinformación, se plantean tres preguntas de investigación.
1. ¿Cuáles son los rasgos característicos, la frecuencia y los principales actores que conforman el ecosistema desinformativo en el ámbito de la salud?
2.¿Qué desafíos enfrentan los periodistas para garantizar la veracidad y el rigor en la cobertura informativa de temas sanitarios?
3.¿Qué necesidades formativas y qué recursos adicionales podrían contribuir a fortalecer la calidad del periodismo especializado en salud?
Se optó por una metodología cualitativa, con entrevistas semiestructuradas a 21 periodistas especializados en salud. Para asegurar la validez de los resultados, en el análisis de los datos participaron dos investigadores y las respuestas de los informantes pasaron por un triple ciclo de análisis. La investigación fue aprobada por el Comité de Ética de la Universidad Carlos III de Madrid.
Resultados y conclusiones. Los periodistas especializados aseguraron mayoritariamente tener una confianza media-alta en la información sobre salud que publican los medios de comunicación. Respecto a los desafíos para garantizar la veracidad de sus informaciones, se observaron tres patrones: 1) acceso a información fiable, 2) guiarse por buenas rutinas periodísticas: verificar la información, valorar su importancia y trasladarla con precisión y 3) cuestiones de contexto como la infoxicación, falta de tiempo y precariedad laboral.
Emergieron en las respuestas ciertas tendencias que revelarían autocomplacencia sobre el papel que juega el periodismo ante el auge del ecosistema de desinformación. Entre ellas, la de citar su propio medio como ejemplo de buena práctica informativa y la de atribuir las malas prácticas a otros actores, especialmente a redes sociales, sin profundizar en el análisis. Resultó significativo igualmente que 1) que no exista unanimidad en el rechazo de la homeopatía, 2) que la mayoría de los periodistas citara solo a uno o dos tipos de fuentes cuando se les preguntó por cómo accedían a la información sobre salud y 3) que entre esas fuentes aparezca con alta frecuencia la referencia a otros medios y apenas se mencione a los pacientes.
Estos patrones pueden interpretarse como una manifestación del efecto tercera persona, entendido como la creencia de que los demás son más vulnerables que uno mismo a la influencia de fuerzas externas, en este caso, la desinformación.
