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Cuerpos en disputa: autosexualización y control algorítmico en la cultura digital
En un contexto comunicativo marcado por la incertidumbre y la hipervisibilidad, las redes sociales se han convertido en escenarios centrales para la construcción simbólica de los cuerpos femeninos. Este trabajo explora cómo las plataformas digitales —particularmente Instagram y TikTok— actúan simultáneamente como espacios de expresión, deseo y control, configurando nuevas formas de autosexualización y vigilancia algorítmica.
Desde una perspectiva feminista crítica y situada, la investigación analiza la autosexualización como una práctica ambivalente: un gesto que puede leerse tanto como reapropiación del cuerpo y afirmación del deseo, como también como interiorización de los códigos patriarcales y neoliberales que rigen la visibilidad digital. En esta tensión entre libertad y disciplinamiento, el cuerpo femenino emerge como un territorio de disputa donde se entrelazan el poder, el placer y la mirada.
El estudio parte de la idea de que las plataformas contemporáneas operan bajo una lógica biopolítica del control visual, en la que los algoritmos premian la exposición del cuerpo y simultáneamente penalizan su exceso. Esta doble condición —hipervisibilidad e hipervigilancia— revela la persistencia de un régimen de género donde la mujer es mirada, evaluada y censurada, incluso cuando intenta subvertir esas mismas normas.
Metodológicamente, la investigación se enmarca en una etnografía digital crítica, combinando observación participativa en redes, análisis semiótico-discursivo de publicaciones (imágenes, captions y comentarios) y entrevistas cualitativas en profundidad con creadoras de contenido en español. El análisis se apoya en herramientas de codificación abierta (Atlas.ti) para identificar categorías relacionadas con el placer, la autoimagen, la performatividad y el control simbólico.
Entre los objetivos principales se encuentra visibilizar cómo las dinámicas algorítmicas y culturales reproducen desigualdades de género en los entornos digitales, y cómo las mujeres negocian su agencia en medio de estas estructuras de poder. En última instancia, la comunicación propone repensar la autosexualización no como un acto meramente individual, sino como una práctica comunicativa situada en la intersección entre tecnología, deseo y vigilancia.
