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Desinformación climática en Europa: Narrativas, formatos y actores
La desinformación climática se ha consolidado en los últimos años como una amenaza para la comprensión pública de la ciencia (Broda y Strömbäck, 2024). Diversos estudios han demostrado que, lejos de ser un fenómeno espontáneo que afecta solo al ámbito de la información, representa una amenaza de orden político y cultural, en tanto que moldea percepciones, valores y comportamientos sociales (Al-Rawi et al., 2021; De Nadal, 2024) y alimenta actitudes negacionistas o escépticas (Moreno-Olmeda, 2022). En este sentido, la expansión de las redes sociales y de los entornos digitales ha amplificado significativamente el alcance de estos discursos, permitiendo la viralización de mensajes carentes de rigor o veracidad (Straub et al., 2021; Tomassi et al., 2025). Ante este escenario, el fact-checking se erige como una herramienta eficaz para neutralizar, al menos de manera parcial, los efectos de estos contenidos fraudulentos (García-Vivero y López-García, 2021; Sendra-Duro, 2025).
El propósito fundamental de esta comunicación estriba en determinar las características y rasgos definitorios de la desinformación climática difundida en Europa. Para ello, se aplicó un análisis de contenido a todos los desmentidos sobre este asunto registrados entre el 1 de junio y el 30 de septiembre de 2025 (n=132) en la base de datos de EuroClimateCheck, un proyecto de la EFCSN en el que se recopila la desinformación climática verificada por 24 plataformas de fact-checking de todo el continente. Las piezas se sometieron a una ficha de análisis compuesta por siete variables, para cuyo diseño se tomaron como referencia estudios previos (Salaverría et al., 2020; López-Martín et al., 2021; Casero-Ripollés et al., 2025), además de incluir ítems ad hoc.
Los resultados demuestran que la difusión de desinformación climática constituye una constante, con un ligero repunte durante el mes de agosto (37,8%), periodo en el que confluyeron sucesos como incendios forestales u olas de calor en distintas regiones de Europa. De manera más específica, España (29,5%), Francia (15,2%), Grecia (14,4%) y Alemania (12,9%) son los países cuyos fact-checkers verifican una mayor proporción de fake news relacionadas con el clima. Respecto a la anatomía de estos engaños, en términos generales se articulan en torno a tres ejes temáticos dominantes, entre los que sobresalen las teorías de la conspiración (25%) y, en menor medida, bulos relativos a fenómenos meteorológicos extremos (16,7%) y energías renovables (15,2%).
Asimismo, el análisis arroja un notable protagonismo de los elementos visuales, especialmente vídeos (31,8%), así como un habitual uso de mapas o infografías fraudulentas. Esto permite dotar al mensaje de una mayor verosimilitud y contrarrestar la anonimidad de las fuentes, que es mayoritaria (53,8%). No obstante, resulta reseñable la elevada tasa de piezas atribuidas a fuentes reales (37,1%), la mayoría procedentes de webs climaescépticas o perfiles de redes sociales de usuarios o colectivos negacionistas del cambio climático. Las pruebas estadísticas muestran cierta influencia del territorio en la construcción de este aspecto del mensaje, con una mayor presencia de fuentes reales en los países mediterráneos. En cuanto a la tipología, priman los hechos de invención absoluta -engaños- (61,4%), seguidos de las descontextualizaciones (21,2%).
