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Salud mental y perfiles de usuarios de redes sociales
La presente investigación pretende explorar cómo las personas con problemas de salud mental emplean las redes sociales en su vida cotidiana. Investigación previa ha demostrado que altos niveles de uso de las redes sociales en estudiantes universitarios se correlacionaron con la aparición de depresión, ansiedad, estrés, adicción a internet, Fomo, problemas de aprendizaje y trastornos del sueño (Martínez-Líbano, Campusano & Pereira, 2022), así como la adicción en el caso de los adolescentes (Jacob Moreira et al., 2021), pero escasos estudios han abordado esta temática desde las necesidades y usos que realiza este grupo poblacional. Además, respecto de las personas diagnosticadas con alguna enfermedad mental, se ha demostrado la viabilidad de llegar a los usuarios de redes sociales con enfermedades mentales y puede servir de base para los esfuerzos por aprovechar las redes sociales para que los servicios de salud mental basados en la evidencia estén más ampliamente disponibles para quienes los necesitan (Naslund et al., 2017). Sin ignorar los riesgos y perjuicios evidenciados en otros estudios, el presente trabajo pretende conocer cómo se relaciona este grupo poblacional en las plataformas online, que hoy en día suponen una continuidad habitual de sus entornos offline. La hipótesis de partida es que las redes sociales sirven para construir una comunidad de apoyo entre personas con situaciones similares. La metodología empleada ha sido la entrevista en profundidad a un conjunto de veinte usuarios y usuarias de la unidad de Psiquiatría del Servicio Gallego de Salud. Los resultados apuntan a que el uso de las redes sociales forma parte de las actividades cotidianas de la mayoría de las personas participantes. La interacción con estas plataformas varía según sus intereses individuales (deporte, música, moda, entre otros), y se orienta principalmente a la búsqueda de información para mantenerse actualizadas, relacionarse con personas conocidas y aprender contenidos nuevos. Se observa que el uso de redes sociales tiende a realizarse en momentos concretos del día y se integra en la rutina diaria como una ocupación significativa. No obstante, una parte considerable de las personas participantes informa que este uso interfiere con el descanso, sustituye otras actividades y, en algunos casos, produce pérdida de la noción del tiempo. Asimismo, se identifica que muchas personas utilizan las redes sociales para obtener información relacionada con su enfermedad mental. Casi todas refieren haber experimentado al menos una situación negativa durante su uso y expresan la necesidad de contar con más información sobre los riesgos asociados y la seguridad digital. Además, la mayoría desconoce herramientas destinadas al control del tiempo de uso y la gestión de la exposición a pantallas, recursos que podrían facilitar un manejo más adecuado de estas plataformas. En conclusión, las redes sociales tienen un papel relevante pero ambivalente en la vida de estas personas, por lo que se considera necesario seguir investigando su impacto y promover hábitos de uso saludables.
