Programa completo »
Educomunicación y audiovisual para la igualdad de género: resistencia simbólica y ciudadanía crítica
Este estudio analiza cómo el audiovisual, integrado en procesos educomunicativos, puede fomentar la igualdad de género entre jóvenes mediante la creación de espacios de resistencia simbólica y ciudadanía crítica. En un contexto de creciente consumo digital y proliferación de discursos antifeministas entre adolescentes, se plantea la necesidad de desarrollar enfoques pedagógicos que permitan no sólo identificar los imaginarios sexistas presentes en la vida cotidiana juvenil, sino también generar herramientas para revertirlos desde la participación activa. El trabajo se enmarca en el proyecto del Plan Naciona I+D Metodología participativa audiovisual en educación secundaria para revertir las desigualdades de género (EDUCOGEN), financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Plan Nacional I+D+i (España). El prooyecto se desarrolló mediante la realización de 16 talleres en cuatro ciudades españolas (Barcelona, Bilbao, Madrid y Valencia) con estudiantes de 2º y 4º de ESO. Se implementó la Metodología Participativa Audiovisual (MPA), que integra los principios de la educomunicación y el audiovisual como herramienta de intervención social, complementada por observación no participante y grupos de discusión pre y post intervención. La propuesta se sustenta en la Investigación Acción Participativa, que concibe a los y las adolescentes como coproductores de conocimiento y favorece su empoderamiento individual y colectivo. El alumnado ideó, grabó y analizó piezas audiovisuales sobre temáticas de género, transitando de un uso instrumental de los medios a uno reflexivo y transformador. Los resultados muestran que las y los jóvenes lograron colectivizar problemáticas, negociar significados, cuestionar estereotipos y generar contra-narrativas frente a los discursos sexistas que encuentran en redes sociales. En conclusión, se evidencia que el audiovisual en clave educomunicativa contribuye a promover procesos de empoderamiento, conciencia crítica y justicia social, y constituye una herramienta eficaz para la deconstrucción de imaginarios sexistas en la adolescencia cuando se aplica desde una metodología participativa y con perspectiva de género.
