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Apuestas en directo, prácticas de streaming y exposición al juego de la juventud en las plataformas Kick y Twitch
Esta comunicación pretende analizar de manera comparativa las políticas, dinámicas, contenidos y repercusiones de las apuestas en directo en las principales plataformas de streaming: Twitch y Kick. Twitch es la líder en este sector y Kick le sigue todavía algo alejada, pero ambas se han consolidado como espacios centrales del consumo audiovisual entre la juventud española, por lo que la exposición de apuestas en línea supone un enorme riesgo. Twitch, propiedad de Amazon, mantiene una posición restrictiva frente a las apuestas y prohíbe la promoción directa de casinos o sitios sin licencia. Esta regulación responde a una creciente preocupación por el impacto de las prácticas de juego en las audiencias más jóvenes, especialmente tras casos mediáticos que aumentaron la presión para que tomara medidas al respecto. Sin embargo, la plataforma enfrenta tensiones internas derivadas de la búsqueda de rentabilidad (especialmente tras su caída de audiencia en 2025) y de la presión de los creadores más influyentes, que en algunos casos migraron hacia espacios menos regulados como Kick. Fundada en 2022 por los propietarios del criptocasino en línea Stake.com, Kick surge con una estrategia muy permisiva, diseñada para integrar el juego como parte del entretenimiento digital. La categoría de “Tragaperras y casino” aglutina el segundo tipo de contenido más visto y su modelo de negocio se basa en una economía de incentivos agresiva y en una estructura tecnológica que replica a Twitch, pero con un control mucho más laxo sobre los contenidos (emisiones protegidas por derechos de autor, eventos deportivos como partidos de fútbol o apuestas ilegales). En consecuencia, Kick se ha convertido en un espacio de convergencia entre el streaming y las apuestas en línea, especialmente a través de las tragaperras en línea, convirtiéndose así en un peligro potencial para el público joven. La metodología empleada en esta comunicación utiliza un análisis de contenido en el periodo del año 2024 a 2025 centrado en el estudio de las políticas de contenido de ambas plataformas, el estudio de los streamers más populares y la observación de las tipologías de retransmisión vinculadas a los juegos de azar. Los resultados muestran que mientras Twitch busca desvincular su marca del gambling, con una política mucho más restrictiva, Kick utiliza ese mismo nicho como motor de crecimiento y estrategia de captación de audiencias juveniles. Así Kick no es una plataforma de streaming al uso sino una plataforma publicitaria de un casino digital que utiliza la estructura forjada por Twitch para captar clientes, especialmente a través de los bonos de bienvenida. En 2025, 15 de los 50 creadores más vistos en Kick emitían regularmente contenidos de apuestas, cinco de ellos de manera exclusiva. El estudio concluye que la coexistencia de ambos modelos refleja una transformación estructural en las economías del streaming: la regulación ética y la protección de las audiencias vulnerables obliga a repensar las fronteras entre entretenimiento, juego y riesgo en los entornos digitales contemporáneos, así como la necesidad de políticas públicas y educativas que mitiguen la normalización del juego en el repertorio mediático juvenil.
