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Comunicar ciencia en la incertidumbre: tecnologías inmersivas y participación ciudadana como estrategias de confianza y cocreación del conocimiento
Esta investigación explora cómo las tecnologías inmersivas —realidad virtual, aumentada y mixta— pueden contribuir a reconstruir la confianza pública en la ciencia y fortalecer la participación ciudadana en un contexto global de incertidumbre, desinformación y fragmentación informativa. El objetivo es identificar prácticas y modelos que integren comunicación inmersiva y ciencia ciudadana para transformar la relación entre ciencia, tecnología y sociedad desde marcos colaborativos y accesibles. En tiempos de crisis —sanitaria, climática, tecnológica o informativa— la comunicación científica enfrenta el reto de ser creíble, comprensible y participativa. La investigación parte de un diagnóstico compartido: la distancia entre expertos y ciudadanía se ha ampliado, alimentando percepciones de desconfianza y desconexión. Frente a ello, las tecnologías inmersivas emergen como herramientas capaces de hacer visible lo invisible, ofreciendo experiencias sensoriales que acercan la ciencia a públicos diversos. Sin embargo, su potencial se ve limitado por la falta de sostenibilidad económica, capacitación técnica y equidad digital. Esta investigación se sitúa en ese punto de tensión: entre la promesa tecnológica y la necesidad de modelos comunicativos éticos, inclusivos y sostenibles. La hipótesis central de la investigación sostiene que la convergencia entre comunicación inmersiva y ciencia ciudadana puede reducir la incertidumbre comunicativa al fomentar la transparencia, la colaboración y el aprendizaje experiencial. Para contrastarla, se realizaron 20 entrevistas semiestructuradas con académicos y profesionales europeos especializados en comunicación científica, museología, XR y participación ciudadana. El análisis cualitativo por categorías temáticas permitió detectar patrones emergentes, sinergias y barreras en la implementación de proyectos inmersivos participativos. Los resultados muestran que las experiencias inmersivas fortalecen la comprensión intuitiva de fenómenos complejos y promueven un sentido de pertenencia y agencia en los participantes. La combinación con la ciencia ciudadana potencia la confianza epistémica, transformando la comunicación científica en un espacio de cocreación de conocimiento. Entre las estrategias más efectivas destacan la comunicación bidireccional, el liderazgo distribuido y la continuidad de propósito. Las conclusiones apuntan a la necesidad de políticas que impulsen la accesibilidad tecnológica, la formación especializada y la sostenibilidad institucional de estos modelos. En un mundo marcado por la incertidumbre, comunicar ciencia desde la inmersión y la participación se revela como un acto de resiliencia colectiva y de reconstrucción del vínculo social con el conocimiento.
