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La naturaleza de género del ciberacoso: una revisión sistemática de estudios cualitativos
La presente investigación se ha planteado con el objetivo de analizar cómo las normas de género configuran las experiencias vividas de ciberacoso en jóvenes, sintetizando estudios cualitativos que exploran las vivencias de chicas y chicos para informar prevención e intervenciones sensibles al género. El creciente interés académico sobre el ciberacoso identifica diferencias de género en la prevalencia de la problemática y cómo esta se manifiesta, apuntando a la influencia de estereotipos de género y a dinámicas y procesos de estigmatización propias de las plataformas digitales. Sin embargo, falta una integración sistemática de evidencias cualitativas que articule estas observaciones, una revisión de este estilo podría explique por qué y cómo las experiencias de ciberacoso difieren según el género. Se parte de la hipótesis de que las vivencias de ciberacoso entre jóvenes están mediatizadas por normas de género y por la cultura comunicacional de los entornos digitales, de modo que los motivos, formas, consecuencias emocionales y estrategias de afrontamiento divergen entre chicos y chicas. La Metodología seguida ha consistido en la revisión sistemática de literatura cualitativa de los últimos 20 años en seis bases (Academic Search Complete, Communication Source, ERIC, PsycInfo, Scopus, Web of Science). Tras el proceso de cribado, se seleccionaron 24 artículos que abordaban experiencias juveniles de ciberacoso; los datos se sometieron a síntesis cualitativa y análisis temático para identificar patrones diferenciales de género. La revisión reveló cuatro temas principales: (1) razones de género para sufrir ciberacoso; (2) diferencias de género en las formas de sufrir ciberacoso; (3) doble estándar y culpabilización de la víctima; (4) naturaleza diferenciada de los mecanismos de afrontamiento. Las chicas reportaron agresiones vinculadas a apariencia y sexualidad y mostraron emociones negativas intensas como miedo o vergüenza, así como estigmatización, habitualmente solicitando ayuda a personas adultas de su confianza. Por otra parte, los chicos señalaron agresiones relacionadas con su falta de habilidad deportiva o con actitudes homófobas de la(s) persona(s) que llevaron a cabo el ciberacoso, así como tendieron a la minimización o al silencio. Estas evidencias sostienen la hipótesis de que las experiencias de ciberacoso se inscriben en un marco de género-normativo y en prácticas comunicativas propias de la cultura digital. Esto presenta implicaciones para programas de intervención, diseño de plataformas y políticas educativas, que deben incorporar la dimensión de género y la moderación digital.
