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La profesionalización del vídeo político en la era de la incertidumbre algorítmica: estrategias de producción y difusión desde el periodismo y la política
El consumo de vídeo en redes sociales como fuente de información se ha incrementado de manera drástica, sobre todo desde el confinamiento pandémico de 2020. TikTok es la red que más crece en España, de forma rápida y masiva, lo que demuestra que la ciudadanía demanda contenidos audiovisuales breves, atractivos y de alto impacto. A este éxito también ha contribuido su algoritmo de recomendación. En consecuencia, el resto de plataformas han tratado de emular este modelo y han modificado sus algoritmos potenciando el vídeo por encima de otros formatos, sobre todo en su versión corta en un scroll infinito. Con ello, se busca generar viralidad y retener la atención de la audiencia el máximo tiempo posible. En este contexto de saturación informativa y competitividad, periodistas e instituciones que se dirigen a la ciudadanía mediante estos canales digitales deben adaptarse al nuevo escenario y diseñar estrategias para seguir conectando con sus públicos. Las rutinas profesionales cambian, y el vídeo se pone en el centro puesto que es un artefacto informativo y persuasivo fundamental: ayuda a crear y dinamizar el debate público, genera nuevas narrativas y contribuye a la verosimilitud de los mensajes. Por ello, este trabajo plantea investigar las transformaciones vinculadas al auge del vídeo digital en los ámbitos mediático e institucional, indagando en cómo esta herramienta sirve para configurar la cobertura de la actualidad política. En concreto, el objetivo es averiguar las estrategias de producción y difusión multiplataforma de vídeos por parte de empresas periodísticas y gabinetes de comunicación. Con este propósito en mente, se ha llevado a cabo un estudio cualitativo basado en 27 entrevistas semiestructuradas a tres perfiles diferenciados (ocho periodistas, doce asesores de comunicación política y siete académicos). Se les ha consultado sobre el grado de profesionalización de los equipos de trabajo; sus rutinas, procesos y recursos; sus condicionantes y las decisiones de publicación en cada una de las redes sociales más populares. Para complementar la perspectiva actual, también se han dibujado posibles tendencias de futuro. Como principales hallazgos, los entrevistados destacan que la producción de vídeo político se ha profesionalizado significativamente en los últimos años. Se han incorporado equipos especializados, invertido recursos y adaptado las rutinas de trabajo a un escenario multiplataforma que exige seguir el ritmo frenético de la actualidad. En ese proceso diario, periodistas y políticos tratan de influirse mutuamente para ampliar su visibilidad. Respecto a la difusión, los medios y los partidos asumen la necesidad de adaptar sus contenidos a las particularidades de cada red social, aunque no siempre es posible crear publicaciones exclusivas segmentadas. De cara al futuro, se prevé que estas tendencias se agudicen y perfeccionen, y se sugiere anticiparse a la aparición de posibles nuevas redes audiovisuales. En conclusión, la adopción de estas estrategias busca reducir la incertidumbre relacionada con los algoritmos y la fragmentación de las audiencias en múltiples redes sociales, profesionalizando la producción y distribución de vídeos para tratar de buscar el mensaje más efectivo en cada red.
