Programa completo »
Abordajes interseccionales en los estudios de audiencias: las historias de vida como herramienta metodológica
En esta contribución, proponemos un ejercicio de autorreflexión metodológica (Bourdieu y Wacquant, 1992) sobre el diseño y el proceso de investigación que estamos llevando a cabo en el proyecto [Anonimizado] con el uso de historias de vida. Nuestro objetivo es estimular el debate en torno a tres áreas específicas: 1) Cómo investigar la relación entre las sexualidades y los medios de comunicación desde una perspectiva interseccional; 2) El potencial de las historias de vida en los estudios de audiencias para incorporar una perspectiva interseccional; y 3) Las limitaciones y los retos que se plantean cuando se aplica la metodología de las historias de vida en los estudios de audiencias. La investigación interseccional en estudios de audiencias permite analizar las identidades de los públicos como configuraciones complejas de subjetividades y relaciones de poder (Hankivsky y Grace, 2015; Parent et al., 2013). A pesar del crecimiento de la investigación interseccional sobre audiencias (Cavalcante et al., 2017), varios metaanálisis siguen identificando la interseccionalidad como uno de los retos más acuciantes para el desarrollo de este campo (Herrero et al., 2025; Chan, 2017). Desde nuestra experiencia, los métodos cualitativos y etnográficos, como las historias de vida, ofrecen herramientas valiosas para captar la dimensión subjetiva y situada de las experiencias mediáticas. Las historias de vida, con su enfoque narrativo y longitudinal, permiten explorar cómo se entrecruzan identidades, corporalidades y posiciones de privilegio u opresión a lo largo del tiempo. Su desarrollo sostenido en el tiempo favorece la construcción de confianza con las personas participantes y se enriquece mediante herramientas complementarias como la observación antropológica. Esta combinación posibilita una comprensión más profunda de cómo se articulan la interseccionalidad y la temporalidad en las trayectorias vitales, así como de los privilegios no expresados que suelen pasar desapercibidos en entrevistas convencionales. Sin embargo, esta metodología también presenta retos importantes. En primer lugar, requiere generar relaciones de cuidado y confianza, lo cual implica no solo una actitud ética, sino también políticas concretas como la coautoría, la copropiedad de los datos y la creación de redes de apoyo. En segundo lugar, demanda una constante autorreflexión por parte de las personas investigadoras sobre sus propias posiciones interseccionales, evitando reproducir sesgos como el adultocentrismo o el racismo. En tercer lugar, los tiempos prolongados que exige el trabajo con historias de vida pueden entrar en tensión con los ritmos institucionales y las exigencias de productividad académica. A pesar de estas dificultades, defendemos el valor metametodológico de las historias de vida como una vía con alto potencial para afrontar los desafíos que plantea la incorporación de la interseccionalidad en los estudios de audiencias. Esta metodología no solo permite una aproximación más ética y situada, sino que también enriquece la comprensión de las experiencias mediáticas desde una perspectiva crítica y compleja.
