Por Jessica Retis
Full Professor/Catedrática
Directora. Maestría en Periodismo Bilingüe
Escuela de Periodismo
Universidad de Arizona

Queridos colegas y amigos:

Hoy rendimos homenaje a una persona verdaderamente excepcional, cuyo nombre y cuya trayectoria han dejado una huella profunda y duradera en el estudio de la comunicación: el profesor Daniel Hallin.

Conozco a Dan hace casi 20 años, cuando yo andaba sopesando saltar el charco y avanzar mi carrera académica en Estados Unidos. Dan no solo me abrió las puertas de su despacho; me abrió también las puertas de Asociación Binacional de Escuelas de Comunicación (BINACOM), una red en la frontera entre México y Estados Unidos que une profesores y estudiantes de comunicación y de la que es uno de sus principales pilares. En un contexto político en el que con demasiada frecuencia vemos levantarse muros físicos y simbólicos, Dan ha dedicado décadas a sostener lo contrario: un puente de comunicación. Un puente que une el sur de Estados Unidos con el norte de México, pero también un puente intelectual y humano entre investigadores, estudiantes y comunidades académicas de distintas tradiciones.

En cada Encuentro de BINACOM es común verlo sentado entre la audiencia compartiendo con jóvenes investigadores y estudiantes. Esa escena dice mucho sobre quién es él realmente. Porque Dan Hallin ha sido, es y será un mentor para quienes hemos tenido la fortuna de conocerlo. Y también, por qué no decirlo, para muchos que lo han conocido a través de sus escritos. Tal vez BINACOM sea la metáfora perfecta de lo que significa Daniel Hallin para el mundo académico: un referente en la investigación, pero también en el compromiso social, en el rigor intelectual y en la construcción de comunidades académicas internacionales.

La AE-IC ha decidido este año rendir homenaje a Dan Hallin precisamente porque su trayectoria encarna de manera ejemplar los valores que definen a nuestra asociación: el impulso a la investigación rigurosa en comunicación, el compromiso con la cooperación internacional y la convicción de que el conocimiento crece cuando se construyen redes de intercambio entre investigadores.

Nacido en Estados Unidos, Daniel Hallin desarrolló una sólida formación en ciencias políticas y comunicación, obteniendo su doctorado en Ciencia Política en la Universidad de California, Berkeley, en 1980, en un contexto intelectual marcado por la guerra de Vietnam, los movimientos sociales de los años sesenta y la transformación del sistema mediático estadounidense. Ese momento histórico influyó decisivamente en sus intereses de investigación y dio origen a una obra que transformó la manera en que entendemos la relación entre periodismo, poder político y democracia. Se incorporó al Departamento de Comunicación de la Universidad de California, San Diego, institución en la que desarrolló su carrera académica hasta convertirse en Profesor Emérito Distinguido, manteniendo siempre un enfoque profundamente interdisciplinario también como Profesor Adjunto de Ciencia Política.

Su impacto intelectual alcanzó una dimensión verdaderamente global con la publicación, junto a Paolo Mancini, del libro Comparing Media Systems. Three Models of Media and Politics, publicado en 2004. Fue una obra que redefinió los estudios comparados en comunicación y que continúa siendo una referencia imprescindible en universidades de todo el mundo. Ese libro nos enseñó algo fundamental: que los medios no pueden comprenderse al margen de la historia, de las instituciones políticas y de las culturas democráticas en las que operan; y que estudiar la comunicación exige mirar más allá de nuestras fronteras nacionales para entenderla como un fenómeno profundamente comparativo e internacional.

El reconocimiento que la AE-IC le otorga este año pone en valor la profunda y sostenida influencia que Dan Hallin ha tenido en España y en el conjunto del espacio iberoamericano. Durante décadas ha acogido a estudiantes e investigadores, brindándoles orientación, conversación intelectual y, muchas veces, algo aún más importante: confianza.

Muchos de los colegas que hoy nos acompañan han encontrado en la Universidad de California en San Diego, gracias a Dan, no solo un lugar de trabajo o de investigación, sino también un entorno intelectual estimulante, abierto y acogedor. Esta hospitalidad académica ha contribuido de manera decisiva a estrechar y fortalecer los vínculos entre nuestras comunidades científicas.

Dan habla español con una naturalidad que expresa mucho más que una notable habilidad lingüística. Es también una muestra de su compromiso genuino con el diálogo entre culturas académicas y de su convicción de que la investigación en comunicación debe pensarse siempre desde una perspectiva internacional y comparada.

En el plano intelectual, su contribución ha sido extraordinaria. El profesor Hallin es una de las figuras fundamentales en el desarrollo de los estudios contemporáneos sobre comunicación política y sistemas mediáticos comparados. No es casualidad que sea considerado una figura central dentro de la International Communication Association, la ICA, una de las organizaciones académicas más importantes del mundo en nuestro campo. Su reconocimiento como ICA Fellow refleja no solo la relevancia de su obra, sino también el enorme respeto que ha suscitado entre generaciones de investigadores de distintos países y tradiciones académicas.

Pero lo que distingue verdaderamente a Dan Hallin no es solo la profundidad de su pensamiento, sino también la forma en que ha ejercido su papel como académico. Dan es, ante todo, un mentor excepcional. Un mentor en el sentido más pleno de la palabra: alguien que acompaña, que escucha, que desafía intelectualmente y que, al mismo tiempo, ofrece apoyo y orientación con una generosidad poco común. Quienes hemos tenido la fortuna de colaborar con él sabemos que su influencia no se limita a sus libros o a sus clases. Se manifiesta en conversaciones, en preguntas bien formuladas, en observaciones precisas que abren nuevas perspectivas, y también en su capacidad para animar a los demás a desarrollar su propia voz intelectual.

Esa combinación de rigor intelectual, apertura al diálogo y profunda humanidad define a Dan Hallin. Y es precisamente esa combinación la que ha hecho que su influencia trascienda libros, conferencias y aulas para convertirse en una presencia formativa en la vida académica de muchos de nosotros.

Hoy, bajo el lema de este Congreso, “Comunicar en la Incertidumbre”, el reconocimiento a Dan Hallin adquiere un significado particularmente profundo. En tiempos marcados por la transformación de los sistemas mediáticos, por la polarización política y por la proliferación de incertidumbres globales, su trabajo nos recuerda la importancia de analizar los medios con rigor histórico, con sensibilidad comparativa y con una mirada crítica que no pierda nunca de vista el papel de la comunicación en la vida democrática.

Y quizás ahí reside una de las grandes lecciones intelectuales y humanas de Dan Hallin: entender que la comunicación no es simplemente un objeto de estudio, sino también una práctica democrática, una forma de construir puentes y de sostener comunidades incluso en tiempos de incertidumbre.

Pero también nos recuerda algo más: que la investigación académica es, en última instancia, una empresa colectiva. Que el conocimiento avanza gracias a comunidades de diálogo, a redes de colaboración y a la generosidad intelectual de quienes, como Dan, dedican su vida a formar y acompañar a nuevas generaciones de investigadores.

Profesor Hallin:

Por su extraordinaria contribución al estudio de la comunicación, por su liderazgo intelectual, por su compromiso con la cooperación internacional y, sobre todo, por su generosidad como mentor y colega, es para mí un profundo honor presentar este reconocimiento de la AE-IC.

Un reconocimiento que celebra no solo su obra académica, sino también su legado humano: las comunidades que ha ayudado a construir, las trayectorias que ha inspirado y los puentes que ha tendido entre nuestras comunidades académicas.

Profesor Hallin, le invito a subir al escenario y recibir este homenaje que celebra su obra, su legado y su extraordinaria capacidad de inspirar a todos los que hemos tenido la fortuna de aprender de usted.